miércoles, 5 de noviembre de 2014

#6 bqexperience by Alexis, 20 años



Eran los primeros meses de universidad. Llegaba la hora de cenar y ya no me quedaban platos precocinados, por lo que era hora de tener que volver a intentar preparar algo decente por mi cuenta. La tarea siempre me había resultado complicada debido a que durante el primer año de universidad mis conocimientos acerca de los diversos utensilios de cocina no iban mucho más allá de saber de su existencia.

Aquel día, el objetivo fue freír unas pechugas de pollo y acompañarlas con algo en lo que podía considerarme un poco diestro, preparar una ensalada. Todo parecía haber salido correctamente, solo podían apreciarse los típicos desperfectos característicos de alguien que no sabe cocinar. La encimera y la pared estaban cubiertas de gotitas de aceite y había utilizado más vajilla de lo necesario.Cerré la puerta de la cocina y fui a cenar al comedor mientras veía la televisión. Pasado un rato, terminé la cena y me dispuse a llevar los platos sucios de vuelta a la cocina, y al abrir la puerta me encontré con una desagradable sorpresa. Resulta que había dejado la sartén con el fuego encendido a alta temperatura y la cocina estaba llena de humo negro a pesar de que la sartén estaba cubierta con una tapa de cristal. Todo olía fatal y no sabía que hacer exactamente porque nunca había vivido algo así. Aparté la sartén del fuego y lo apagué antes de que la cosa pudiera empeorar, si aún podía. A partir de ese instante, no tenía ni la menor idea de qué hacer con la sartén y el aceite quemados. Se me ocurrió la brillante idea de sacarla a la terraza porque optimistamente creía que se enfriaría al cabo de un rato, aunque solo conseguí que todo el vecindario oliera a quemado.

Pasaron un par de horas hasta que pude volver a meterla dentro de casa. Mientras tanto se me vinieron a la cabeza todo tipo de ideas a cada cual peor sobre qué hacer con la sartén. Finalmente la dejé en un extremo de la encimera con agua muy fría y al día siguiente conseguí limpiarla, y para mi sorpresa, ¡la sartén todavía servía!

Cada día que cocino con ella recuerdo aquella anécdota como algo divertido, aunque pudo tener consecuencias mucho peores. Por suerte, de los errores se aprende y con el tiempo he aprendido a cocinar y desenvolverme por mí mismo.

Y lo más importante, ¡nunca más he vuelto a dejarme el fuego encendido!




#5 bqexperience by Nadia, 21 años



“El primer día de universidad fue un gran reto para mí, ya no solo por todo lo que ello conlleva sino porque además coincidía con el primer día que me quedaba en la gran ciudad que es Madrid. Recuerdo que iba muy nerviosa en el metro porque encima no tenía ni idea de cómo iba este transporte así que me pasé el trayecto preguntando, pero sí finalmente llegué sana y salva a la universidad jajaja una vez dentro me tocó perderme un poco por el campus.”




#4 bqexperience by Laura, 20 años

La primera vez que sales fuera de tu pueblo te sientes la reina del mundo pero si encima le sumamos que cuando sales es de fiesta y a la mejor discoteca de toda la capital la cosa ya es la “bomba”. Esa noche estaba exultante, feliz y me sentía como la persona más guay de todo el universo 18 años cumplidos y quién iba a pararme?, la noche no defraudó para nada la discoteca fue alucinante y todos nos lo pasamos genial.
Para volver a casa tenía 1h entera de viaje en autobús y encima mi parada era la última del recorrido así que a las 5 de la madrugada lo que menos me apetecia era tragarme todo el trayecto despierta después de todo el día en la universidad… Cuando me desperté la parada me la había pasado y el conductor ni siquiera se dio cuenta que yo seguía allí, mi sorpresa vino cuando estábamos casi en la carretera y que íbamos dirección a las cocheras, le dije que parara de inmediato y tal cual me baje y me marche a mi casa.
A la mañana siguiente no solo fui consciente de verdad de lo que me había pasado si no que además me había dejado en el autobús una bolsa con los zapatos de tacón que había llevado esa noche.
Nunca recuperé esos zapatos y eso que me encantaban lo bueno es que a partir de ese día siempre  me pongo el despertador para despertarme antes de llegar a la parada y reviso lo que me dejo o no en los autobuses.”



#3 bqexperience by Miguel, 22 años



“Ser estudiante y que te echen de clase nunca ha estado bien visto. Y bueno que te echen del aula en el cole o en instituto pues bueno… Cada caso tendrá un motivo diferente, pero desde luego yo, que tengo cara de no haber roto un plato en mi vida… Pues sí, me tocó a mí. Y no en el cole ni en el instituto obviamente, sino en la universidad. En mi opinión injustificado y como medio para escarmentar al resto de la clase. ¿El motivo? No sorprendente en mí, hablar a mi compañero de al lado en el momento menos oportuno y en primera fila jaja. Pero lo que me cagó fue el “al acabar la clase habla conmigo”. Menos mal que todo se quedó en aguantar la chapa de después. Y sí, aprobé la asignatura jajaja.”




#2 bqexperience by Jose y Sara, 19 años



“Que realmente te apasione lo que estudias hasta sufrir el cansancio más absoluto. Mi amiga y yo, inquietos por naturaleza, estábamos hasta arriba de trabajos y cosas que hacer de la universidad. Pero cuando surge la oportunidad de acudir a cualquier evento extra que nos llame la atención ahí estamos en primera fila. Pues bien, después de una larga mañana sin apenas tiempo para comer, allí que fuimos, al certamen Publicidad en el Museo 2014 como buenos futuros publicitarios. Nos hubiera gustado quedarnos más, pero las diez y media de la noche era ya una hora prudente para marcharse sabiendo el madrugón que nos esperaba al día siguiente. ¿Qué nos pasó? Básicamente ponernos a hablar de lo alucinante que había sido la experiencia y lo cansados que estábamos… lo que se tradujo a pasarnos nuestra parada de metro jajaja. Siempre quedará como anécdota de aquel día. Este año pensamos volver, pero a ser posible más pendientes de nuestra vuelta a casa.”


#1 bqexperience by Laura, 21 años



“Sin duda al hacerte mayor aumentan tus responsabilidades y si ya dispones de carnet de conducir puedes ir grabándote en la cabeza la frase típica de “aprender a sacarse las castañas del fuego”. Eso mismo me pasó a mí justo el año pasado. A punto de quitarme la maldita L. Harta de ir y volver a la universidad. Ese maldito jueves al salir del parking de la uni las prisas me nublaron la vista y me di un golpe con otro coche. Que no pasó nada grave, pero que casi me da un ataque de ansiedad del susto también. Esa suerte que me caracteriza hizo que el coche contrario fuera de una profesora. El móvil recién comprado de mi amiga con la pantalla rota, muertas del frío esperando a la grúa. Y así es como acabas comiendo casi a las seis de la tarde en tu casa y aprender a no ir con prisas a los sitios.”