“Sin duda al hacerte
mayor aumentan tus responsabilidades y si ya dispones de carnet de conducir
puedes ir grabándote en la cabeza la frase típica de “aprender a sacarse las
castañas del fuego”. Eso mismo me pasó a mí justo el año pasado. A punto de
quitarme la maldita L. Harta de ir y volver a la universidad. Ese maldito
jueves al salir del parking de la uni las prisas me nublaron la vista y me di
un golpe con otro coche. Que no pasó nada grave, pero que casi me da un ataque
de ansiedad del susto también. Esa suerte que me caracteriza hizo que el coche
contrario fuera de una profesora. El móvil recién comprado de mi amiga con la
pantalla rota, muertas del frío esperando a la grúa. Y así es como acabas
comiendo casi a las seis de la tarde en tu casa y aprender a no ir con prisas a
los sitios.”

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